Dos

sábado, 26 de junio de 2010


Dos, tú y yo, girasoles

en la tormenta

dos, tú y yo, girasoles

en la eternidad de una noche

dos, tú y yo, corazones de girasoles

sin otro futuro que el amar,

dos, tú y yo, simples girasoles

¿Quién Soy?

miércoles, 16 de junio de 2010


Soy el fruto de mis antepasados,
Soy la unión de las razas humanas,
en legiones de sangre
que han pasado a través del tiempo,
existiendo en el acento de los ritmos cósmicos.

Soy sangre del ingenuo aborigen
que en su sabiduría
adornan con bello misticismo,
con canto e inocencia
la leyenda de sus vidas.

Soy sangre de viejas culturas,
que evolucionaron apreciando al mundo.
Soy hijo del viejo maestro
soy hijo del bárbaro necio.

Poseo la esencia del ser
que me ofreció la eclosión de mi alma
y perfumo con mi existencia
el todo, la ley y el Universo.

Soy parte del principio y del final
Soy Uno en la esencia
y la esencia se unifica en mi.

Ahí radica la importancia de mi alma
y un paso adelante hacia la luz del principio
es un alzar de la raza, a la cual pertenezco.
03-04-1988-
Julio Timaure
y
Molpo

Sobre la lectura de La Mala Sangre de Rimbaud, escrito a cuatro manos o dos visiones, no tiene mucho que ver con el escrito del poeta, pero si fue un ejercicio sobre la revisión de quiénes somos y hacia dónde vamos, visto en aquellos tiempos.



Pertenencia

viernes, 11 de junio de 2010


Pertenencia

No pertenezco a ti

Tierra, ni a ti cielo,

Floto sin sentido

Sin alguna casa dominguera,

Ni alguna esquina solitaria

Así arrastrado por los aires

De arcoíris a arcoíris

De nube negra

A agua que llora

Sobre la oscura ciudad,

De pobre corazón roto

A otro despedazado.

No pertenezco a ti

Muerte, ni a ti vida

Sólo déjenme bogar

Tras el resplandor

Del sol o la luna,

Y correr tras la última

Ola del mar. No pertenezco

A ti tiempo, yo abandonado

En este inmenso minuto

Del cual te despojaste

Para nunca más.

EXTRAVIADO

sábado, 5 de junio de 2010


EXTRAVIADO

Hubo un tiempo que un poema se me extravió

Y sin querer alguien en tu boca lo encontró,

Lo hizo tuyo, entonces allí lo hizo mejor,

Le dio alma y memoria

Lo volvió eterno y así lo santificó.

Y volvió a mí, aquel poema perdido

Ya no mío, pero yo en él,

En el acento que falta o sobra

En la coma ciega y sorda

En la cadencia que respira

Conmigo,

Y vuelve a perderse

En tu boca y tu memoria

Como río infinito frente al mar

Embravecido.

Hubo un tiempo que me extravié

En tu poema mío,

En lo tuyo de mi poema

Y aquí detrás de tus dientes de flores,

En tu voz de pájaro celeste,

Nadie, nunca, más me vio.

 
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