No Hables

sábado, 24 de julio de 2010


No hables, no digas nada en tu silencio

Sólo mira caer la tierra

Sobre la sombra de la Luna

Con su disfraz de luz.

No. No digas nada con tu mirada

Sólo palpa con tus manos

Esta herida

Llena de tierra y clavos,

Y ve como corren mis gritos

Y mis dolores, incendiarios

De un horizonte seco.

No hables, no digas nada

Sólo extiende tu mano

De espinas y rosas

Y déjala caer sobre mi rostro,

Tal vez golpe, tal vez caricia,

Por última vez,

Perfumando e hiriendo

En un solo gesto

Mi rostro disuelto en la lejanía.

Envejezco

miércoles, 14 de julio de 2010


Envejezco a razón de dos,

Tú ya no estás,

Y aún así envejezco por ti

Y por mí,

Reviso las calles

Aún están tus huellas

Que caminan junto a las mías

Te deslizas en el silencio,

En el aroma de la suave brisa

Y te vuelves lágrima

Sal y sonrisa

Rostro, piel y arruga,

Canas, recuerdos y vida,

Te presiento esperándome

En la próxima esquina,

Mientras envejezco

Por ti, por mí

A razón de dos almas

Que nunca se separan.

LAZARUS

domingo, 11 de julio de 2010


“Despierta…”

Estaba en la oscuridad más absoluta cuando tu voz me llamó nuevamente a la conciencia y una extraña luz comenzó a envolverme para llevarme ante tu santa presencia, pero algo de esa oscuridad se escondió entre tanta luz y se vino conmigo.

Al abrir los ojos vi tu rostro sonreír de satisfacción y mi boca no pudo agradecerte ni decir lo extraño de estar vivo otra vez y olvidé la oscuridad que me había traído conmigo. Me ungí con aceites y quemé el holocausto a mi Dios, pero algo me observaba desde algún lugar en mi interior.

Luego te busqué y besé tus pies, miré tus ojos para buscar tu ayuda, con mirada de cielo me devolviste mi imagen, Rabí, y en tu iris observé la nube negra que cubría mi mirada ya perdida-Entonces me alejé y lloré amargamente.

En las noches soñaba con tu voz gritando:

-Levántate

Pero un ángel de alas tersas y voz divina me decía:

- Es mejor estar muerto, que andar medio vivo con el corazón en lo alto y el cuerpo arrastrándose en el abismo, el primero sufre por el otro. No respondas.

Y siempre me despertaba ante tu voz, te respondía fielmente.

Hoy que ya no estás, hoy que casi he olvidado quién soy de tantos siglos vividos, voy despertando de cada muerte que sufro, de cada herida mortal, de cada enfermedad, de todos lo dolores humanos conocidos, necesito despertar en tu recuerdo para poder recuperar mi corazón de lo alto y, si no te importa, volverme a dormir allá abajo, en el abismo de donde me sacaste para olvidarme en tu amor, mi Rabí.

MOLPO


 
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