Ocaso

viernes, 4 de agosto de 2017

Al alba
resistiré los sonidos de las horas
los perdigones que lloran
desde los despejados cielos
y las tiernas palabras sin sentidos
que brindan los tibios y huidizos,
más allá, al fondo
alguien grita en la calle
y la calle le responde con otro grito
nuestra sangre se convierte en pavimento
sus fisuras nuestras venas,
y ellos los depredadores
han venido a beberla, a atragantarse
con su sabor y con su olor a vida,
y se han llevado otro joven
para nutrir sus jaurías,
cierran la celda
y matan a otro prisionero
otro joven menos
otra sangre más, rojo vino
púrpura oscuro de tantas memorias.

Al medio día
las piedras llueven sin parar
inútiles, llenas de esperanzas
gritan a través del aire
en su caída
Resiste

El ocaso
Y las armas, las botas y los escudos
contra cuerpos, sangre y corazón,
estrujan los rostros contra la calle
raspan y queman la piel
desgarran nariz, ojos, cabello,
ahora también el pavimento tiene nuestro rostro
que grita
Resiste.

La noche
en la oscuridad
Nadie está con nosotros
nadie nos ve, ni nos ayuda
aquellos que vociferaban
todos unidos, todos uno,
no están en la celda
ni en la calle, ni en la revuelta
ni en el miedo, ni en la soledad,
calientan sábanas y almohadas
para los depredadores, para ellos,
este país herido, triste, torturado
que sale a borbotones de mis venas
está solo
con la calle
y sigue gritando
Resiste
ponte de pie.





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